En este artículo me gustaría dar unas pinceladas de cómo deberíamos hacer el enfoque del manejo reproductivo para conseguir los objetivos de nuestro plan de recría.
En estos últimos años las ganaderías se han concienciado de la importancia de la recría, y la mayoría de los productores de leche ya hacen un trabajo excelente, pero es cierto que aún hay muchas explotaciones con bastantes áreas de mejora.
Ya casi todo el mundo sabe lo que cuesta criar una novilla, aunque sea de forma aproximada. El coste de reemplazo es el segundo coste en importancia en una granja de leche, pudiendo llegar a representar entre el 15%-18% del coste total.
La primera pregunta que nos debemos hacer es: ¿Por qué criamos novillas?. La respuesta sería:
- Reponer vacas descartadas, sustituyendo animales improductivos y/o haciendo selección.
- Desarrollar un programa de mejora genética (progreso genético).
- Capitalizar nuestra empresa (mejoramos nuestros activos).
- Diversificar ingresos, en algunos casos es una fuente importante de ingresos no de leche, por venta de novillas para vida.
Además, tenemos que tener en cuenta que en muchas explotaciones, las vacas de primer parto suponen el grupo más numeroso de las vacas de ordeño y soportan gran parte de la producción de la granja, de ahí la importancia de conseguir novillas maduras y sanas al primer parto.
“La producción de las vacas de primer parto marcará la producción de todo el rebaño”
Objetivos de un plan de recría
- Optimizar el manejo y la alimentación de las terneras para que puedan alcanzar el potencial genético para el que estaban programadas al nacimiento.
- Criar una novilla de la más alta calidad posible, al menor coste posible, minimizando la mortalidad y la morbilidad.
Para poder alcanzar estos objetivos debemos empezar por conseguir objetivos parciales (sanitarios, de crecimiento, reproductivos etc.).
El objetivo de crecimiento final en la recría es obtener una “novilla madura al parto”: un animal que parirá en un momento determinado en el tiempo y con un tamaño y peso que dé como resultado la producción máxima en la siguiente lactación.
Como se puede ver en esta definición, no hablamos de edad al parto, una cuestión muy importante desde el punto de vista económico.
La edad al parto está muy relacionada con el plano alimenticio, ya que las novillas entran en pubertad por peso y no por edad.
Analizando esto y otros aspectos importantes (programación metabólica de la fase lactante, etc…), podemos establecer que los objetivos más importantes para el crecimiento de las novillas son:
- Doblar el peso desde al nacimiento a los 2 meses.
- Alcanzar el 55% del peso vivo de las vacas adultas a la 1ª inseminación.
- Alcanzar el 85% del peso vivo maduro en la semana después del parto.
En los últimos años ha habido una tendencia dentro del sector de acelerar las tasas de crecimiento y reducir la edad al primer parto. La realidad, en muchos casos, es que la edad al primer parto se ha reducido, pero el tiempo para alcanzar la madurez óptima no ha disminuido.
En general, las novillas son seleccionadas para la reproducción basándonos en la edad y en otros aspectos como la altura, que estén en el parque de inseminación, que estén en celo, etc.
En realidad, en muchos casos no tenemos datos objetivos de peso y crecimiento que son los que verdaderamente nos indican cuándo debemos empezar nuestro programa reproductivo.
Salvando ciertas excepciones, como puede ser el pastoreo o producciones menos intensivas, las razones por las cuales queremos inseminar novillas más temprano son puramente económicas:
- Entran antes a formar parte del rebaño adulto, más leche vitalicia.
- Se van a necesitar menos novillas para la misma reposición.
- Se reducen los costes de alimentación.
- La edad al primer parto de 22-24 meses se recomienda para un equilibrio óptimo entre los costos de recriar y la producción de leche (Heinrichs, 1993).
La edad a la preñez va a determinar la edad al parto, por lo que el manejo reproductivo del rebaño es clave para alcanzar nuestro objetivo: “conseguir una novilla madura al parto”.
Muchas ganaderías llevan planos alimenticios bajos, pero inseminan temprano a las terneras, consiguiendo novillas inmaduras al parto que van a producir poca leche en la primera lactación. Otras ganaderías hacen todo lo contrario, aceleran la alimentación, pero inseminan tarde, consiguiendo novillas gordas al parto, con problemas metabólicos y poca producción.
Desempeño reproductivo
La novilla sana y bien alimentada es un animal fértil per se, solo tenemos que hacer un buen manejo reproductivo para conseguir los objetivos.
Objetivos reproductivos de la Recría:
- Edad a la 1ª inseminación con el 55% del peso maduro, considero que no deberíamos bajar de 12 meses.
- Fertilidad a la 1ª inseminación > 65%.
- Fertilidad media > 60%.
- El 80% de los partos < de 25 meses.
“Por cada día que nos retrasemos en el parto por encima de 24 meses, el costo por novilla/día se estima entre 1,2 a 2 €” (P. Hoffman, 2000)
“90% de los partos entre los 22-24 meses y menos del 5% con más de 27 meses” (Tozer & Heinrichs 2001)
El éxito reproductivo del rebaño no es una cuestión de azar, va a depender de muchos factores, entre los que cabe destacar los siguientes:
- Personal comprometido con el programa establecido.
- Programa sanitario y de alimentación, novillas sanas y con buena condición corporal.
- Trabajos de mejora continua (semen sexado, embriones, programas genómicos etc.).
- Trabajo consistente y sistemático:
- Trabajar con objetivos realistas.
- Trabajar con datos.
- Control reproductivo programado, frecuencia de visitas establecido.
Uno de los principales problemas que tienen las granjas, con respecto al reproductivo, es la falta de datos, lo que hace imposible que podamos saber si vamos bien o no.
Lo primero que debemos tener son datos fiables, de esta manera podremos saber si estamos cumpliendo nuestros objetivos. Para ello debemos hacer un seguimiento y monitoreo de ciertos parámetros.
Monitoreo del reproductivo
Podemos evaluar varios parámetros, pero quizá los más importantes sean los siguientes:
- Control del cumplimiento del periodo de espera voluntario: es importante que no nos queden novillas atrasadas en la 1ª inseminación, debemos ser rigurosos y revisar nuestros listados de forma rutinaria y sistemática.
- Evaluación de la detección de celos y de la fertilidad: % de novillas inseminadas desde la entrada al periodo de espera voluntario, fertilidad a la 1ª inseminación (>65%), fertilidad media (>60%).
- Índice de preñez cada 21 días (Tasa de preñez, Pregnancy Rate):
Este es el índice que mejor explica cómo va el reproductivo ya que une los dos factores claves: detección de celos y fertilidad.
Una vez que las novillas pasan el periodo de espera voluntario que hayamos establecido, se mira cuántas inseminamos entre las posibles y multiplicamos por las que preñan; cada 21 días.

En muchas ocasiones, con una buena fertilidad, tenemos tasas de preñez bajas, debido a una baja detección de celos, por no respetar el periodo de espera voluntario, no hacer los controles de gestación con la periodicidad adecuada, por utilizar métodos de sincronización poco efectivos, etc.
Con un manejo reproductivo consistente y riguroso se pueden alcanzar tasas de preñez superiores al 40%.
La rutina de trabajo para inseminar es la siguiente:
- Si la tasa de detección de celos está por encima del 70%, utilizamos la observación de celos y el uso de prostaglandinas cada 12 días.
- Si la tasa de detección de celos está por debajo del 70%, observación de celos e inseminación a tiempo fijo con un protocolo de dispositivo de progesterona intravaginal.
De esta manera, vamos inseminando los animales que entran en celo después de pasar el periodo de espera voluntario. Las novillas negativas al diagnóstico y las que no salen en celo después del periodo de espera, entrarían en el programa hormonal correspondiente.



¿Cuándo dejamos de inseminar una novilla?
Como decíamos antes, la novilla es un animal fértil per se. Existe una correlación alta entre la fertilidad de la novilla y la fertilidad cuando ese animal es adulto. Una novilla problema es fácil que sea una vaca problema.
No debemos ser muy persistentes queriendo preñar una ternera, cuando una novilla lleva 3-4 inseminaciones y no preñó, deberíamos ponerla para descarte.
¿Cuántas novillas debo recriar?
Es un dato muy importante y que muchos ganaderos no analizan de manera adecuada, pero que impacta de forma directa sobre el coste del litro de leche.
Debemos saberlo para decidir qué animales inseminamos con carne y cuales con leche y así adecuar el número de novillas a las necesidades del rebaño.
El número de novillas a recriar depende de:
- % de eliminación del rebaño adulto.
- Mortalidad de las terneras al nacimiento.
- Mortalidad de los nacidos vivos hasta el primer parto.
- Edad de las terneras al primer parto.
- Si la granja está creciendo o decide mantenerse.
El coste de reposición o de reemplazo va a depender de:
- El número de novillas a recriar.
- El coste de recriar una novilla.
- La producción vitalicia.
- Precio medio de las vacas eliminadas.
- Número de vacas muertas y eliminadas.

La longevidad de nuestras vacas es clave en la rentabilidad.
Conclusiones
El éxito reproductivo no surge al azar y es el fruto de distintos factores, que son clave:
- Compromiso por parte del ganadero y técnicos.
- Buen programa nutricional y sanitario.
- Instalaciones adecuadas.
- Novillas sanas y bien alimentadas.
Los objetivos de crecimiento (edad al parto, peso al parto), optimizan los costes, así como la partición de nutrientes durante la 1ª lactación, permitiendo un óptimo rendimiento lechero.
Las novillas que lleguen al parto sin alcanzar el peso deseado, darán menos leche en la 1ª lactación porque una parte grande de nutrientes irán destinados a crecimiento y no a leche.
Las novillas presentan la mayor fertilidad potencial del rebaño, un buen programa reproductivo nos proporcionará una gran oportunidad para disminuir los costes de la recría.
Las novillas representan la mejor genética dentro del rebaño, y asegurar que sean criadas de manera oportuna es crucial para la producción futura.
La investigación ha demostrado que los beneficios son mayores para aquellas novillas que paren entre 22-24 meses de edad.
La decisión de criar novillas para parir entre 22 y 23 meses de edad debe comenzar antes de que estén listas para la primera inseminación.
Debemos establecer objetivos y monitorizar el crecimiento en las distintas fases del desarrollo para garantizar que las novillas alcancen los objetivos de tamaño de reproducción a los 12 a 13 meses de edad.
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