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Vacuno de carne. Producción de terneros mamones

Vacuno de carne. Producción de terneros mamones

A diferencia de lo que sucede en los principales estados miembros productores de vacuno de carne de la UE-28, en España más del 50% de la carne de vacuno producida se obtiene del sacrificio de animales jóvenes, de menos de 18 meses de edad, alimentados principalmente con pienso y paja ad libitum (EUROSTAT, 2016).

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La producción de carne de vacuno de animales jóvenes se obtiene a partir de los denominados terneros pasteros (60%) y terneros mamones (40%).

Los terneros mamones proceden de explotaciones de ganado vacuno de aptitud láctea o mixta, y se pueden adquirir tanto en el mercado nacional como en el europeo. En función de su procedencia, la edad a la entrada en la explotación de cría o mamonera es variable, entre una y dos semanas de vida para los mamones de procedencia nacional y en torno a cuatro semanas de edad para los adquiridos en otros estados miembros de la UE.

La producción de terneros mamones tiene como objetivo el suministro de terneros a los cebaderos para su crecimiento y engorde.

FASE DE CRÍA

La fase de cría del ternero mamón comienza con la hidratación del mismo a su llegada a la explotación. Durante los primeros 30-35 días reciben alimentación líquida (leche reconstituida), junto a un alimento sólido (pienso prestarter) y agua ad libitum.

Transcurridos estos primeros 35 días, el ternero se desteta y pasa a una alimentación sólida (pienso y forraje) hasta el final de periodo de cría, cuando será trasladado al cebadero para iniciar su periodo de engorde.

La duración del periodo de cría o permanencia del ternero en la mamonera es variable, dependiendo del peso vivo (PV) de entrada del ternero a la explotación.

MAMONES LIGEROS

Los terneros mamones ligeros, menos de 55 kg de PV a la llegada a la explotación, permanecen en torno a unos 85 días en la mamonera y salen de ésta con unos 125 kg de PV

MAMONES PESADOS

Los terneros que entran con más de 55 kg de PV, los denominamos mamones pesados (pintos de importación y color), permanecen en la explotación unos 75 días y salen de ella con un peso vivo medio de 140 kg.

En España, las comunidades autónomas con mayor tradición en la producción de terneros mamones son Aragón y Cataluña, aunque este modelo productivo podemos encontrarlo prácticamente en casi todas.

Particularidades de la fisiología digestiva del ternero mamón

Desde el punto de vista de la fisiología de la digestión, un ternero recién nacido se comporta muy parecido a un animal monogástrico.

Hasta la tercera semana de vida, el abomaso es el principal compartimento del tracto digestivo con capacidad para realizar una intensa actividad digestiva, mientras que el retículo-rumen apenas presenta actividad fermentativa.

A partir de la cuarta semana, el rumen comienza a tener una actividad digestiva más importante, a la vez que el abomaso va perdiendo relevancia en los procesos digestivos, hasta alcanzar las 8 semanas de edad, cuando finaliza la etapa de pre-rumiante del ternero (NRC, 2001).

Durante la fase de pre-rumiante, el periodo más crítico son las 3-4 primeras semanas de vida, dentro de las cuales deberemos haber asegurado un buen encalostramiento del ternero entre las 4-6 primeras horas de vida.

Durante las 3-4 primeras semanas, los compartimentos más importantes del tracto digestivo van a ser el abomaso y el primer tramo del intestino delgado (secreciones pancreáticas).

En este periodo, el abomaso va a mantener una elevada capacidad de secretar HCl, quimosina y pepsina, mejorando la velocidad de formación del cuajo o quimo, la digestión gástrica y el vaciado abomasal.

A partir de la 4ª semana, el abomaso va perdiendo capacidad en la secreción de HCl y enzimas gástricas, mientras que las secreciones de enzimas pancreáticas a intestino delgado aumentan significativamente (NRC, 2001).

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La capacidad del abomaso durante la fase de pre-rumiante del ternero representa en torno al 4% de su peso vivo, aunque su volumen es muy variable y aumenta significativamente con la cantidad de alimento ingerido tras cada toma.

Durante las 4 primeras semanas de vida el volumen prepandial del abomaso es de unos 62 ml, sin embargo, tras ingerir, aumenta:

  • 1 l de leche el volumen es de 897 ml
  • 2 l de leche el volumen es de 1.711 ml
  • 3 l de leche el volumen es de 2.956 ml

(Burgstaller et al., 2007)

Algo similar sucede con el pH abomasal, cuya media diaria se sitúa en torno a 3,2. El pH prepandial del abomaso tiene un valor cercano a 2 y tras la ingestión de leche, evoluciona hasta alcanzar valores próximos a 6, manteniéndose en ellos durante las 2 horas siguientes, a partir de las cuales el pH vuelve a caer hasta valores prepandiales transcurridas 7-9 horas después de la ingestión de la leche.

El pH abomasal está relacionado con la presencia o no de bacterias enterotoxigénicas en el tracto digestivo, como E. Coli y Salmonella, por lo que valores de pH medio diario del abomaso próximos o mayores a 4 se consideran críticos, desde el punto de vista de las infecciones bacterianas (Burgstaller et al., 2007).

Las principales patologías metabólicas de un ternero lactante relacionadas con la digestión abomasal de la leche son:

  • Diarrea osmótica
  • Timpanismo de abomaso o abomasitis
  • Reflujos de leche sin digerir de abomaso hacia el rumen

La ingestión de la leche comienza con el cierre de la gotera esofágica, que conduce la leche directamente al abomaso, evitando su paso por el rumen.

En el abomaso se forma un coágulo o quimo, que es básicamente un precipitado de proteínas y grasa, abandonándolo rápidamente tanto la lactosa como las proteínas no coagulables que serán digeridas en intestino delgado.

Es importante que el proceso de formación del quimo sea rápido para favorecer la digestión gástrica y de paso mantener un buen ritmo de vaciado abomasal. Un ritmo lento de formación del coagulado implica un exceso de solidos totales sin digerir en intestino delgado (menor gradiente osmótico), y en consecuencia esto puede provocar la aparición de procesos de diarrea osmótica (Floren et al., 2016).

El tiempo de permanencia del coágulo en el abomaso o de vaciado abomasal afecta principalmente a la evolución del pH abomasal y por lo tanto a la motilidad del abomaso.

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Los programas de alimentación liquida que enlentecen el vaciado abomasal (más de 4 horas) aumentan la incidencia de problemas gastrointestinales, como timpanismo abomasal, fermentaciones bacterianas y reflujos de leche al rumen que provocan acidosis ruminal y sistémica (Burgstaller et al., 2016).

En cuanto a la digestión en intestino delgado, conviene recordar que la osmolaridad (mOsm/kg) en el extremo de las vellosidades intestinales es de 600 mOsm/kg, mientras que en la luz intestinal es de 300 mOsm/kg, siendo esta diferencia de gradiente la que favorece la absorción de agua y nutrientes a nivel intestinal (Figura 1) (Floren et al., 2016).

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Figura 1. Digestión de la leche en un ternero lactante

VACIADO ABOMASAL

Los principales factores relacionados con la alimentación líquida que afectan al vaciado abomasal son:

  • Suministro de la leche con o sin tetina
  • Volumen de leche o solidos totales (ST) suministrado por toma
  • Número de tomas al día
  • Contenido en grasa del lactoremplazante
  • Osmolaridad de las materias primas que constituyen el lactoremplazante
  • Mezcla de rehidratantes y/o antimicrobianos en la leche (Tabla 1).
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Tabla 1. Factores que afectan al vaciado abomasal (Burgstaller et al., 2016)

 

La osmolaridad del lactoremplazante depende de los ingredientes que lo constituyen, así como de la tasa de dosificación en la leche reconstituida (% ST). La incorporación de antibióticos, coccidiostatos y otras sustancias en la leche reconstituida, pueden aumentar la osmolaridad y retrasar el vaciado abomasal (Guilloteau et al., 2011).

Programa de alimentación del ternero mamón durante los primeros 35 días

En general, la estrategia de producción en la mayor parte de las mamoneras consiste en reducir el suministro de leche, para favorecer el consumo temprano de alimento sólido o pienso y así controlar los costes de producción.

No debemos olvidar que muchos de los terneros que llegan a las mamoneras tienen una edad superior a las 4 semanas y que los más jóvenes se encuentran entre una y dos semanas de edad.

Por lo tanto, habrá que establecer un programa de alimentación diferenciado para los 35 primeros días de estancia, en función de si son terneros mamones ligeros (menos de 55 kg PV) o mamones pesados (más de 55 kg PV).

Como comentamos anteriormente, la alimentación de los 35 primeros días en la mamonera va a ser una mezcla de alimentación liquida (leche reconstituida y agua) y sólida (pienso prestarter y heno de calidad).

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Los lactoremplazantes más aconsejables en la producción de terneros mamones son aquellos que tienen un nivel de PB entre 20-26%, GB 16-20% y humedad inferior al 4% de la materia fresca (MF).

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A parte de la PB y GB como nutrientes que nos permiten valorar la calidad del lactoremplazante, también es aconsejable considerar el contenido en FB (recomendable FB < 0,2%), ya que este nutriente está correlacionado con el contenido en ingredientes ricos en proteína no dejar línea viuda con una palabra solo.

El contenido medio en energía de un buen lactoremplazante está en torno 4,69 Mcal de EM/kg MF.

MAMONES LIGEROS

En terneros mamones ligeros (menos de 55 kg PV) con menos de tres semanas de edad a la llegada a la mamonera, se recomienda el uso de lactoremplazantes con un alto contenido en proteínas de origen lácteo (digestibilidad de la PB igual o superior al 93%) y un buen índice de homogeneización.

MAMONES PESADOS

En terneros mamones pesados (más de 55 kg PV), el alojamiento en grupo de 6-8 animales favorece un aprendizaje más rápido en el consumo de pienso (Jorgensen et al., 2017).

LECHE EN CUBO

En la mayor parte de las mamoneras se sigue un programa de dos tomas de leche diarias durante los primeros 25 días de lactancia y una toma diaria los últimos 10 días, en los sistemas de suministro de la leche en cubo.

DISTRIBUCIÓN AUTOMÁTICA DE LECHE

En los sistemas de distribución automática de la leche (DAL), los terneros tetan unas 8 veces al día, siendo los consumo de leche muy superiores a los del sistema de dos tomas al día.

Con el sistema de suministro de leche en cubo sin tetina llega más leche al intestino delgado sin coagular, lo que puede aumentar la incidencia de diarrea osmótica.

El efecto reflejo del cierre de la gotera esofágica se ve favorecido por la succión (cubo con tetina o DAL), posición de la tetina y temperatura de la leche (Lindsey et al., 2016; Jorgensen et al., 2017).

El agua como alimento debe estar disponible desde el primer día y el pienso prestarter desde el segundo. Ambos alimentos, cuando son digeridos en el rumen, favorecen el rápido desarrollo del mismo, lo que resulta de vital importancia en la cría del ternero mamón

El contenido medio en energía de un buen prestarter está en torno a 2,67 Mcal de EM/kg MF.

En condiciones de termoneutralidad (15- 25 ºC) para un ternero de menos de tres semanas de edad (mamones ligeros), las necesidades energéticas diarias durante la fase de lactancia, considerando un peso vivo medio del periodo de 56,4 kg y una GMD de 0,670 kg, son de 4,23 Mcal de EM.

Sin embargo, para un ternero de más de tres semanas de edad (mamones pesados) el rango de temperatura ambiental óptimo es de 5-25 ºC (Tabla 2) y sus necesidades energéticas diarias para un peso vivo medio de 77,8 kg y una GMD de 0,750 kg, son de 5,41 Mcal de EM (NRC, 2001).

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Tabla 2. Temperatura ambiental mínima crítica para terneros
(AHDB, 2017).

Por debajo de estas temperaturas ambientales, en épocas de mucho frío, las necesidades energéticas de los terneros aumentan y necesitan un aporte extra de energía a través de la alimentación

En terneros mamones ligeros, durante el periodo de lactancia, el consumo de leche o lactoremplazante es el responsable de casi la mitad (49,5%) del peso vivo repuesto en este periodo, cuando el consumo medio diario de lactoremplazante es de 0,451 kg (Tabla 3). El pienso prestarter responde del 50,5% del total del peso vivo repuesto. Aunque en los primeros 25 días de lactancia la leche consumida cubre el 68% de las necesidades energéticas del ternero.

Sin embargo, en terneros mamones pesados, la leche sólo contribuye al 34,4% del peso vivo repuesto durante la fase de lactancia con un consumo medio diario de lactoremplazante de 0,420 kg. En este tipo de terneros, durante los 25 primeros días de lactancia la leche y el pienso prestarter contribuyen por igual (50/50%) a cubrir las necesidades en energía del animal (Tabla 3).

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Tabla 3. Resultados productivos durante la alimentación en fase de lactancia en mamonera, 35 primeros días (lactoremplazante, prestarter y agua).

En consecuencia, podríamos decir que en la producción de terneros mamones fase de lactancia, el suministro de un buen prestarter y agua a libre disposición es de vital importancia.

Las principales características de calidad de un buen prestarter deberían ser:

  • Excelente palatabilidad
  • Buena presentación
  • 16% PB de buena digestibilidad
  • Contenido en energía entre 2,6-2,7 Mcal de EM por kg de materia fresca (MF)

PROGRAMA DE ALIMENTACIÓN DESDE LOS 35 DÍAS HASTA LA SALIDA DE LA MAMONERA

FASE FINAL DE CRÍA

Tras el destete del ternero a los 35 días de su llegada a la mamonera, comienza la fase final de la cría, que se caracteriza por una alimentación sólida a base de un pienso de arranque, heno de calidad (tallos muy finos) y agua ad libitum.

Los terneros mamones ligeros con bajo peso vivo de llegada a la mamonera, que durante la fase de lactancia fueron alojados individualmente, una vez destetados serán alojados en grupos.

Para reducir el estrés del destete el pienso prestarter se mantiene entre 2-3 semanas más tras el destete, según sean terneros mamones pesados o ligeros. A partir de este momento, los terneros pasarán a consumir el pienso de arranque junto a un heno de buena calidad

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Tabla 4. Resultados productivos tras el destete de los terneros mamones hasta su salida de la mamonera (Pienso de arranque, heno de calidad y agua).

Por último, señalar que no se debe bajar la guardia con relación a las condiciones ambientales que rodean al ternero. Si las condiciones de alojamiento (superficie disponible por ternero, ventilación, calidad del encamado, protección de corrientes de aire, número de animales por lote, etc.) no son buenas, incluso terneros con un buen status inmunitario no podrán defenderse de los agentes infecciosos.

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