La Paratuberculosis es una enfermedad bacteriana crónica y contagiosa con importantes repercusiones sobre la salud y rendimiento de los rumiantes.
En la primera parte de este artículo revisamos las vías de transmisión de la Paratuberculosis, así como sus principales manifestaciones clínicas.
En la segunda parte de este artículo, conoceremos cuáles son las medidas que se están llevando a cabo en las Islas Canarias para mantener la Paratuberculosis Caprina bajo control.
¿CUÁLES SON LAS OPCIONES DE PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LA PARATUBERCULOSIS?
Si bien existen estudios que han intentado encontrar tratamientos para esta enfermedad, a partir del uso de distintos antibióticos, ninguno de ellos ha aportado una alternativa eficaz.
La sintomatología de animales afectados por esta patología va agravándose hasta que tiene lugar la muerte del animal.
Debido a esa circunstancia, las medidas de control y una buena profilaxis se antojan esenciales para reducir la aparición de la enfermedad en la explotación.
MANEJO
El objetivo fundamental es evitar el contagio de animales no infectados:
- Se han de mantener limpios de estiércol los corrales de las parideras.
- Separar a los cabritos de la madre tras el parto, recurriendo a la lactación artificial con calostro pasteurizado.
- Esta nueva recría se debe mantener separada del resto del rebaño durante, al menos, un año.
- Se deben aplicar otras medidas de bioseguridad, como limpieza y desinfección frecuente de los corrales o, más drásticamente, evitar la introducción de animales de granjas con antecedentes o sospechosas de paratuberculosis.
Otra alternativa para el control de la enfermedad es la vacunación.
Sin embargo, debido a la posible interferencia con la prueba oficial (intradermorreacción) utilizada en las campañas de erradicación de la Tuberculosis Caprina, en concreto por las reacciones cruzadas, su uso está limitado en algunas regiones del territorio español a situaciones muy bien definidas y bajo un estricto control reglamentario.
Las consecuencias que podría acarrear un diagnóstico de Tuberculosis Caprina en el ganado caprino en las islas Canarias podrían ser devastadoras, teniendo en cuenta el daño que provocaría en uno de los sectores con mayor valor de nuestra gastronomía, como es el queso artesanal elaborado con leche cruda.
Este ha sido, fundamentalmente, el motivo por el cual la vacunación frente a la Paratuberculosis Caprina no ha estado permitida en las islas hasta hace relativamente poco tiempo.
Es por ello que, la autorización de la vacunación frente a Paratuberculosis Caprina en Canarias debe estar restringida y sometida a un régimen de autorización específico por parte de la Dirección General de Ganadería del Gobierno de Canarias y justificado para cada explotación individual.
En este sentido, en octubre de 2014 comenzó en Canarias un proyecto en el que participaron cinco explotaciones de ganado caprino (cuatro en la isla de Gran Canaria y una en Fuerteventura), la Dirección General de Ganadería, la Facultad de Veterinaria de la ULPGC (IUSA) y los veterinarios de ADSG de dichas explotaciones.
Años atrás, en estas ganaderías se habían intentado implantar sin éxito otras medidas de control (limpieza y desinfección, lactancia artificial, etc.).
En este caso, los resultados fueron muy positivos, ya desde el primer año de la aplicación de la vacuna, tanto en eficacia y control de la enfermedad (en algunas explotaciones se consiguió reducir la incidencia en un 90% solo el primer año) como en la no interferencia con las pruebas oficiales de detección de Tuberculosis Caprina, tal como se preveía.
A día de hoy, la casuística de la enfermedad se ha visto reducida a casos clínicos esporádicos presentándose sobre todo tras las parideras.
Fruto, entre otros, de los resultados de ese primer proyecto y tras largos años de demanda por parte del sector, hace poco más de un año (mayo de 2018) se publicó el DECRETO 51/2018, de 23 de abril, por el que se regula la autorización para vacunar frente a la paratuberculosis en explotaciones de la especie caprina en Canarias.
Se trata de un normativa bastante restrictiva, pues solo se permite vacunar animales de explotaciones de ganado caprino que cumplan con una serie de condiciones (no convivir con la especie bovina, limitación de movimiento de animales en vida, etc.), pero gracias a esta posibilidad, ya hay otras explotaciones de ganado caprino del archipiélago canario que han conseguido aplicar la vacuna y así disponer de un arma más para mantener un estatus sanitario y reducir la casuística de la enfermedad en sus ganaderías.
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